Las cáscaras de macadamia se secan primero para reducir su contenido de humedad (idealmente por debajo del 10-15%). Se pueden moler o triturar para obtener un tamaño uniforme.

El proceso se lleva a cabo en un horno o tanque cerrado a altas temperaturas (300-500 °C) en ausencia de oxígeno. Esta transformación puede llevarse a cabo de varias maneras:
Método tradicional: En hornos de tierra o barriles metálicos herméticos, con suministro de aire controlado
Método industrial: En hornos rotatorios o reactores especializados con control preciso de temperatura y tiempo de residencia

Secado (hasta 150 °C): Evaporación de la humedad residual
Transformación (200-500 °C): Descomposición térmica de compuestos orgánicos
Enfriamiento: En atmósfera controlada para evitar la combustión

El resultado es un carbón vegetal de alta calidad con buen poder calorífico, poco humo y combustión regular. Las cáscaras de macadamia son excelentes para el carbón vegetal gracias a su densidad y riqueza en lignina. Este proceso suele durar de 6 a 12 horas, dependiendo del método utilizado, y produce aproximadamente entre el 25 % y el 30 % del peso inicial en carbón vegetal.